37.La publicación de los sutras

Tetsugen, devoto del zen en Japón, decidió publicar los sutras, que en aquel tiempo sólo estaban disponibles en chino. Los libros se imprimirían en bloques de madera, con una tirada de siete mil ejemplares, lo cual era una empresa tremenda.

Tetsugen empezó a viajar y recoger donaciones con ese fin. Algunos simpatizantes le daban cien piezas de oro, pero en general sólo recibía monedas de poco valor. Él mostraba idéntica gratitud hacia cada donante. Al cabo de diez años Tetsugen dispuso de suficiente dinero para emprender su tarea.

Sucedió en aquel tiempo que el río Uji se desbordó y a la inundación siguió una hambruna. Tetsugen tomó los fondos que había recogido para los libros y los invirtió en librar a otros del hambre. Entonces inició de nuevo la colecta de dinero.

Varios años después una epidemia se extendió por el país. Tetsugen volvió a donar lo que había recogido para ayudar a su gente.

Por tercera vez emprendió su obra, y al cabo de veinte años logró satisfacer su deseo. Los bloques de madera que produjeron la primera edición de sutras pueden verse hoy en el monasterio Obaku de Kyoto.

Los japoneses cuentan a sus hijos que Tetsugen hizo tres series de sutras, y que las dos primeras series invisibles sobrepasan incluso a la última.