44.El ladrón que se convirtió en discípulo

Una tarde, cuando Shichiri Kojun estaba recitando sutras, entró un ladrón armado con una espada de hoja afilada, exigiéndole la bolsa o la vida.

–No me molestes –le dijo Shichiri–. El dinero está en ese cajón.

Dicho esto, reanudó su recitación, pero poco después se interrumpió y dijo:

–No te lo lleves todo. Necesito una parte para pagar mañana los impuestos.

El intruso recogió la mayor parte del dinero y se dispuso a marcharse.

–Da las gracias a una persona cuando te hace un regalo –añadió Shichiri.

El hombre le dio las gracias y desapareció.

Al cabo de unos días detuvieron al individuo y confesó, entre otros, el robo a Shichiri. Cuando llamaron a éste para que declarase como testigo, respondió:

–Este hombre no es un ladrón, al menos por lo que a mí respecta. Le di el dinero y él me lo agradeció.

Cuando terminó de cumplir su condena, el hombre fue al encuentro de Shichiri y se convirtió en discípulo suyo.