54.La última voluntad y el testamento

Ikkyu, un famoso maestro de zen, de la era Ashikaga, era hijo del emperador. Cuando era muy joven, su madre abandonó el palacio y fue a estudiar a un templo zen. De esta manera el príncipe Ikkyu también se convirtió en estudiante. Cuando su madre murió, le dejó una carta que decía así:

A Ikkyu:

He finalizado mi labor en esta vida y ahora regreso a la eternidad. Deseo que llegues a ser un buen estudiante y realices tu naturaleza de Buda. Sabrás si estoy en el infierno y si siempre estoy contigo o no.

Si te conviertes en un hombre que comprende que el Buda y su seguidor Bodhidharma son sus servidores, puedes abandonar el estudio y trabajar para la humanidad. El Buda predicó durante cuarenta y nueve años y en todo ese tiempo no le pareció necesario decir una sola palabra. Deberías saber por qué. Pero si no lo sabes y todavía deseas saberlo, evita pensar infructuosamente.

Tu madre,

Ni nacida ni muerta.

1.º de septiembre.

P. S. El propósito principal de la enseñanza de Buda era la iluminación del prójimo. Si dependes de cualquiera de sus métodos, no eres más que un insecto ignorante. Hay 80.000 libros sobre budismo, y si los leyeras todos y siguieras sin ver tu propia naturaleza, ni siquiera entenderías esta carta. Ésta es mi voluntad y mi testamento.