55.El maestro de la ceremonia del té y el asesino

Taiko, un guerrero que vivió en Japón antes de la era Tokugawa, estudió Cha-no-yu, la ceremonia del té, con Sen no Rikyu, maestro de esa expresión estética de serenidad y contento.

El ayudante de Taiko, el guerrero Kato, interpretó este entusiasmo de su superior por la ceremonia del té como descuido de los asuntos de estado, por lo que decidió matar a Sen no Rikyu. Fingió hacer una visita social al maestro y éste le invitó a tomar té.

El maestro, que era muy hábil en su arte, vio en seguida la intención del guerrero, por lo que invitó a Kato a dejar su espada en el exterior antes de entrar en la sala de la ceremonia, explicándole que Cha-no-yu representa la misma paz.

Kato no accedió a ello.

–Soy un guerrero –le dijo–. Siempre llevo la espada conmigo. Con Cha-no-yu o sin ella, no suelto mi espada.

–Muy bien –consintió Sen no Rikuy–. Entra con tu espada y toma el té.

La tetera hervía en el fuego de carbón. De repente, Sen no Rikyu la volcó. Se alzó vapor siseante, llenando la habitación de humo y cenizas. El guerrero, sobresaltado, salió de la sala.

El maestro de la ceremonia del té se excusó.

–Ha sido culpa mía. Vuelve y toma el té. Tu espada está llena de cenizas. La limpiaré y te la daré.

En esta apurada situación, el guerrero comprendió que sería difícil matar al maestro de la ceremonia del té, así que abandonó la idea.