57.Las puertas del paraíso

Un soldado llamado Nobushige se presentó ante Hakuin y le preguntó:

–¿Existe realmente un paraíso y un infierno?

–¿Quién eres tú? –inquirió Hakuin.

–Soy un samurai –replicó el guerrero.

–¡Tú, un soldado! –exclamó Hakuin–. ¿Qué clase de dirigente te querría por guardián? Tu cara parece la de un pordiosero.

Nobushige se enojó tanto que empezó a desenvainar la espada, pero Hakuin siguió diciéndole:

–¡De modo que tienes una espada! Probablemente tu arma está demasiado embotada para cortarme la cabeza.

Mientras Nobushige desenvainaba la espada, Hakuin observó:

–¡Aquí se abren las puertas del infierno!

Al oír estas palabras, el samurai, percibiendo la disciplina del maestro, envainó la espada e inclinó la cabeza.

–Aquí se abren las puertas del paraíso –dijo Hakuin.