Yamaoka Tesshu era tutor del emperador. También era maestro de esgrima y un buen estudiante de zen.
Su hogar era una morada de vagabundos. Sólo tenía una muda de ropa, pues aquella gente le mantenía en un estado perpetuo de pobreza.
El emperador, al ver lo gastadas que estaban sus ropas, dio a Yamaoka algún dinero para que se comprase unas nuevas. La siguiente vez que apareció Yamaoka llevaba la misma indumentaria que antes.
–¿Qué ha sido de tus prendas nuevas, Yamaoka? –le preguntó el emperador.
–He proporcionado ropas a los hijos de Vuestra Majestad –le explicó Yamaoka.