81.Anda, duérmete

Gasan estaba sentado al lado de la cama de Tekisui tres días antes del fallecimiento de su maestro. Tekisui ya le había elegido como sucesor.

Recientemente había ardido un templo y Gasan estaba atareado reconstruyendo la estructura. Tekisui le preguntó:

–¿Qué vas a hacer cuando el templo esté reconstruido?

–Cuando te hayas repuesto de tu enfermedad queremos que hables en él –respondió Gasan.

–Supón que no vivo hasta entonces.

–Entonces buscaremos a otro para que hable –replicó Gasan.

–Supón que no puedes encontrar a nadie –dijo Tekisui.

Gasan le respondió alzando la voz:

–No hagas unas preguntas tan tontas. Anda, duérmete.