En China, hace mucho tiempo, vivían dos amigos, uno de los cuales tocaba el arpa virtuosamente mientras el otro escuchaba con oído experto.
Cuando uno tocaba o cantaba acerca de una montaña, el otro decía: «Veo la montaña delante de nosotros».
Cuando el otro tocaba acerca del agua, el oyente exclamaba: «¡Aquí está la corriente del arroyo!».
Pero el oyente enfermó y murió. El primer amigo cortó las cuerdas de su arpa y nunca más volvió a tocar. Desde entonces cortar las cuerdas del arpa ha sido siempre una señal de amistad íntima.