86.El Buda viviente y el tonelero

Los maestros de zen proporcionan orientación personal en una habitación cerrada. Nadie entra mientras el maestro y el discípulo están juntos.

A Mokurai, el maestro de zen del templo Kennin de Kyoto, le gustaba charlar con mercaderes y periodistas tanto como con sus discípulos. Cierto tonelero era casi analfabeto. Le hacía a Mokurai unas preguntas absurdas, tomaba el té y se marchaba.

Un día, mientras el tonelero estaba allí, Mokurai deseó dar una orientación personal a un discípulo, por lo que pidió al tonelero que esperase en otra habitación.

–Entiendo que eres un Buda viviente –protestó el hombre–. Ni siquiera los Budas de piedra en el templo rechazan jamás a las numerosas personas que se congregan ante ellos. ¿Por qué, entonces, debo ser excluido?

Mokurai tuvo que salir para ver a su discípulo.