Buda dijo:
–Considero las posiciones de los reyes y los gobernantes como las de motas de polvo. Observo tesoros de oro y gemas como si fuesen ladrillos y guijarros. Contemplo las prendas de seda más finas como trapos en jirones. Veo las miríadas de mundos del universo como pequeñas semillas de fruta, y el mayor lago de la India como una gota de aceite en mi pie. Percibo que las enseñanzas del mundo son ilusionismo de magos. Discierno el concepto superior de la emancipación como un brocado de oro en un sueño y observo el santo camino de los iluminados como flores que aparecen ante los ojos. Veo la meditación como una roca de la montaña, el Nirvana como una pesadilla durante la vigilia. Considero el juicio sobre el bien y el mal como la serpenteante danza de un dragón, y el ascenso y declive de las creencias como las huellas dejadas por las cuatro estaciones.